Mons. García Cuerva: “En este 9 de julio, pidamos juntos a Dios que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren”

___________________________________________________________________

                                       ___________________________________________________________________

La interpelación del Tedeum sintoniza con las alarmas encendidas en la Provincia de Buenos Aires

Homilía del Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge García Cuerva en la celebración del Tedeum en la Catedral Metropolitana en ocasión del 210° Aniversario de la Independencia Argentina. Resonó de manera directa en el tablero político y social, sintonizando una coincidencia estructural con los fundamentos del senador bonaerense Mario Ishii en el reclamo de la Emergencia Alimentaria y Sanitaria.


 

        Por Oscar Dufour | (*)

 

El enérgico llamado del Arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, a “independizarnos de la indiferencia y la crueldad hacia los más débiles”, resonó de manera directa en el tablero político y social. Sus duras críticas a la insensibilidad frente a jubilados, personas con discapacidad y desocupados, mostraron una coincidencia estructural con los fundamentos del senador bonaerense Mario Ishii. El intendente de José C. Paz, en uso de licencia, viene de advertir en el Senado provincial que “el hambre no admite dilaciones ni justificaciones macroeconómicas”. Lo hizo al impulsar con urgencia las declaraciones de Emergencia Alimentaria y Sanitaria. Ambos discursos, desde la fe y la trinchera legislativa, confluyen en una misma premisa crítica:

 

La urgencia de reasignar recursos hacia los postergados y terminar con la “rosca política” ante una realidad social que duele de forma alarmante. “Esto no es un problema de partidos políticos es una situación social que les compete a todos, nacional y provincial”.

 

 

Junto a la imagen del la Virgen de Itatí, en su día, el Arzobispo Jorge García Cuerva comenzó su Homilía destacando: «El mensaje que compartiré quiere ser un aporte, a la luz de la Palabra de Dios, para la reflexión de todos los actores de la sociedad argentina, convencido de que entre todos construimos la Patria, más allá de saber que, luego, algunas frases puedan ser tomadas de manera aislada para querer alimentar la fragmentación».

 

Reconstruir una Patria con todos

«La parábola del Buen Samaritano es un ícono capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que debemos tomar para reconstruir esta Patria que amamos y nos duele a la vez. Ante el dolor, ante tantas heridas, la única salida es ser como el Buen Samaritano. Toda otra opción termina o bien del lado de los salteadores, o bien del lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del herido del camino», dijo el arzobispo que sumó luego «A veces como sociedad argentina también recorremos caminos peligrosos, no por cuestiones geográficas, sino porque no nos llevan a ningún buen lugar, o nos meten en laberintos sin salida. El camino de la intolerancia, el de los enfrentamientos constantes, el de la descalificación del otro por pensar o ser distinto, el camino de la crueldad hacia los más débiles, el sendero de la discriminación por cuestiones de raza, religión o domicilio. Caminos en los que algunos aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante, escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos. Y esto no es cuestión de ser de tal o cual partido político o gobierno de turno; es cuestión de ser o no, honesto y transparente. Ser y parecer, ahora y siempre» .

«Es por ello que todos los días enfrentamos la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo. La parábola nos lo relata: el amor está siempre en la libertad y la libertad está en las decisiones. Hay también quien elige no hacerse prójimo y quien decide no decidir», sostuvo Mons. García que también agregó «El hombre asaltado y despojado de todo queda al borde del camino. Un levita y un sacerdote lo ven y siguen su camino. Ya sea por estar apurados, por miedo, o por egoísmo, pero pasan de largo. En este 9 de julio, pidamos juntos a Dios que nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren. Los heridos del camino de la vida, los enfermos, los jubilados, los adolescentes y jóvenes víctimas del negocio de los narcotraficantes, los desocupados, las personas con discapacidad; hoy queremos hacer presentes en este Tedeum sus vidas, sus rostros, sus historias concretas; no cifras, o diagnósticos, sino sus nombres, y sin pedirles “antecedentes de pobre”, como preguntándoles desde cuándo están viviendo esa difícil situación. Ya todos sabemos, con sinceridad, que esta realidad no es nueva y duele hace años».

Con la dinámica de la compasión y misericordia

También exhortó: «El samaritano vio al hombre herido, y se conmovió. Detenerse, conmoverse, abajarse, llorar ante el dolor de otros. Quien se deja llevar por esta dinámica de compasión y de misericordia, comienza a vivir de un modo diverso, a ser ciudadano de un modo diverso, a trabajar de un modo diverso. Se dará una relación entre personas, con sus cuerpos y su interioridad, con sus historias y sus sueños; y como dice el Papa León XIV, aún en tiempos de inteligencia artificial, un algoritmo nunca podrá sustituir un gesto de cercanía o una palabra de consuelo».

«Y siguiendo el relato del evangelio, el samaritano tiene conciencia que el amor y la ayuda se organizan, que no puede solo, que tiene que trabajar con otros; por eso recurre al dueño de un hospedaje para socorrer entre los dos al hombre herido. En este 9 de julio, día de nuestra independencia, pidamos también a Dios nos independice del individualismo, de la competencia feroz por el protagonismo, del internismo y la mezquindad política de querer llevarnos los aplausos cuando hacemos algo por los demás», fue el llamado  del Arzobispo.

El compromiso de caminar unidos

«Demos gracias a Dios por tantos ciudadanos que han decidido vivir la cultura de la proximidad y la acogida; por tantos argentinos que día a día se ponen la Patria al hombro y desde temprano ponen lo mejor de sí para salir adelante haciendo enormes esfuerzos, muchas veces anónimos. Demos gracias por los que siguen apostando por la fraternidad, conmoviéndose con los que sufren, comprometidos con pequeños grandes gestos de solidaridad y amor al prójimo, a pesar de las críticas y los comentarios crueles que profundizan heridas, sin resolver nada», alerto Mons. García Cuerva que invitó diciendo, «Hermanos, la Patria nos pide hoy un gran examen de conciencia colectivo. No miremos al costado buscando culpables eternos. Preguntémonos todos los argentinos: ¿Estoy actuando como los que pasan de largo o estoy dispuesto a ser la posada que reciba y sane a los heridos? Las heridas sociales necesitan la templanza del diálogo, la justicia social y la honestidad innegociable».

A la luz del Evangelio, el Arzobispo recordó: «Que este 9 de julio, nos comprometamos a caminar unidos hacia un desarrollo integral que tanto anhela nuestro pueblo, que lo hagamos construyendo puentes donde algunos quieren levantar muros, con gestos concretos de cercanía y de acogida con los heridos de la vida, escuchando su clamor y convencidos que Argentina necesita de todos, porque nadie es descartable, todos somos importantes».

«Y vaya si lo sabemos hacer! Estos días, movilizados por los colores de la selección nacional, se nos enciende el alma, nos unimos en un abrazo con todos, construimos un sueño colectivo, y valoramos que el trabajo sea en equipo; sigamos con la camiseta puesta, y con pasión, hagamos realidad el mensaje que Leonel Messi publicó alguna vez en sus redes sociales: “Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos…lo logramos!» dijo al concluir su homilía.

 

Conclusión

La confluencia entre la Homilía del Arzobispo García Cuerva y la ofensiva legislativa del senador Mario Ishii expone una fractura social que ya no admite dilaciones retóricas.
.
Mientras el referente de la Iglesia Católica Argentina despoja a la indiferencia de cualquier justificación moral, el Vicepresidente 1° del Senado Bonaerense le quita a la crisis alimentaria y sanitaria cualquier excusa macroeconómica.
.
Ambos diagnósticos, nacidos por un lado, desde la doctrina Social de la Iglesia, y por otro desde la Justicia Social en la esfera política, concluyen en un mismo imperativo ético:
.
El hambre y la falta de salud de los más vulnerables no son variables de ajuste negociables, sino una urgencia humana que exige desplazar la especulación política para evitar un colapso humanitario irreversible en el tejido social.
.

 

Los que quieran oír… que oigan

(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino 🇦🇷. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires 🇦🇷.

 

© Grupo Agencia del Plata, todos los derechos reservados

____________________________________________________________________

_______________________________________________________________________

.

_____________________________________________________________________________